Empieza el último día con una sensación extraña. Mucho sufrimiento, pero a la vez con unas ganas de que no termine nunca. Salimos del hotel con las bicis engrasadas a tope, para afrontar la última etapa de la experiencia más maravillosa encima de una bici.
A diferencia del día anterior, salimos descendiendo por la carreread acceso al pueblo de Spot, pero sin tiempo de calentar las piernas, empezamos a subir hacia Estais i Jou. Al poco, los maquinorros recibieron los gritos de TuerKTM el único guía que no se pasaba los desvíos, porque los otros no daban una. Monroy seguía buscando los traks en su GPS. Ya se habían vuelto a pasar la entrada a la pista que nos obligaba a recuperar el molinillo de las máquinas para afrontar las rampas cortas aunque duras que nos conducirían hasta Estais.
Una vez en el pueblo, iniciamos un descenso muy divertido por dentro del bosque hasta la carretera. Proseguimos la marcha con más o menos dificultad hasta el pueblo de Son donde sellamos en el siguiente punto de control.
Salimos del pueblo en dirección al “sender del Calvari” donde hacemos una parada más para que Olivier aligere peso de su bufeta. No he visto tío más meón en mi vida. La próstata más sana del grupo, seguro. Durante la parada, nos adelanta un grupo de holandeses que parece que hacen la ruta por su cuenta. La amabilidad no está en su diccionario por lo que les dejamos pasar. Luego los maquinorros ya darán buena cuenta de ellos. Descendemos por una trialera muy divertida y rápida, para después enganchar con la subida al Coll del Calvari por una pista estrecha debido a las obras de acondicionamiento de la pista. Durante el trayecto, y antes de llegar al punto más alto hacemos una parada para solucionar un problema de pezones. Jesús del Pilsà viene muy excitado y las tuercas se le marcan en el mallot, por lo que decide poner un parche para impedir las embestidas de Olivier. Después del día anterior en Giró…
Salimos del pueblo en dirección al “sender del Calvari” donde hacemos una parada más para que Olivier aligere peso de su bufeta. No he visto tío más meón en mi vida. La próstata más sana del grupo, seguro. Durante la parada, nos adelanta un grupo de holandeses que parece que hacen la ruta por su cuenta. La amabilidad no está en su diccionario por lo que les dejamos pasar. Luego los maquinorros ya darán buena cuenta de ellos. Descendemos por una trialera muy divertida y rápida, para después enganchar con la subida al Coll del Calvari por una pista estrecha debido a las obras de acondicionamiento de la pista. Durante el trayecto, y antes de llegar al punto más alto hacemos una parada para solucionar un problema de pezones. Jesús del Pilsà viene muy excitado y las tuercas se le marcan en el mallot, por lo que decide poner un parche para impedir las embestidas de Olivier. Después del día anterior en Giró…
Una vez solventado el inconveniente, coronamos el puerto, donde iniciamos el descenso a pie hacia el bosc del Gerdar, un entorno maravilloso, donde parece que estés en una película de Robin Hood.
Abandonamos el bosque e iniciamos el descenso hasta el pueblo de Sorpe, por el mítico Port de la Bonaigua. Menos mal que es bajada. En Sorpe paramos a por agua y ante de Sant Joan d’Isil trialeamos por última vez?
En Sant Joan d’Isil compramos algo de fruta para afrontar la larga subida a Montgarri. Al inicio de la subida, nos despedimos los unos de los otros, pues el último escollo de la etapa lo queremos hacer a tope, y Javi, Olivier e Igor tienen cuentas pendientes entre ellos y con los holandeses. Miguel Ángel y Tuerca, a su rollo bollo. Y Monroy y Jesús observando el paisaje que era espléndido.
La subida a Montgarri se hace larga (sobre todo a los últimos) pues el calor aprieta aunque la recompensa es la comida en el Refugi de Montgarri, penúltimo paso de control, donde coincidimos con el paso del primer clasificado de la Pedals Non Stop que se celebra ese mismo día. Un maquinilla de Pontons, Llibert con una bici de ensueño que iba sobradito. Ya le dijimos: si la hubieras hecho en 3 días en lugar de 12 horas estarías más cansado condenado.
Después de zamparnos un plato de macarrones y una parrillada de butifarras, decidimos que nosotros también hacíamos la non stop pero de butifarras.
Una vez pagada la comida y rellenados los bidones y mochilas, afrontamos el final de la subida hasta el pla de Beret, donde un burro (burro con orejas y un rabo que asustaba) se excitó al paso de Monroy y que obligó a esprintar a Jesús sacando fuerzas de donde no las había. Qué curioso que cuando parece que no puedes más, sacas fuerzas de la reserva. Ha ha ha!!
Una vez pagada la comida y rellenados los bidones y mochilas, afrontamos el final de la subida hasta el pla de Beret, donde un burro (burro con orejas y un rabo que asustaba) se excitó al paso de Monroy y que obligó a esprintar a Jesús sacando fuerzas de donde no las había. Qué curioso que cuando parece que no puedes más, sacas fuerzas de la reserva. Ha ha ha!!
Finalmente llegamos a Beret y ahora sí es todo bajada hasta Vielha. Pero que sorpresa la nuestra al descubrir que a bajada es un sinfín de trialeras, caminos estrechos con unos precipicios ideales para soltar la adrenalina acumulada. Algunos por el camino tuvieron que sortear algún carnero.
Y por fin llegamos a Vielha donde nos embarga la emoción, sellamos el último punto de control y recogemos nuestro preciado trofeo. Por fin hemos terminado nuestra experiencia más divertida, sobre una bicicleta de montaña.
Datos de la salida:
Distancia recorrida: 75,2 km
Desnivel acumulado: 1.850 mts (aprox.)
Media de la salida: 11,8 km/h
Horas en ruta: 8 horas (Bernardo llegó!!!!!!)
Distancia recorrida: 75,2 km
Desnivel acumulado: 1.850 mts (aprox.)
Media de la salida: 11,8 km/h
Horas en ruta: 8 horas (Bernardo llegó!!!!!!)








